Han sido muchos meses, desde que en enero de 2024 decidí correr
la novena y décima maratón por Gema. Para culminar en Madrid
con la décima maratón en homenaje y recuerdo de aquel abril de
2016.
Lo primero que tuve que hacer es buscar la ONG por la que
recaudar fondos. Entretanto, tenía que preparar y correr la maratón
de Bostón, que fue muy dura, por el calor y el perfil del recorrido:
rompe piernas. Ahí me di cuenta del dolor que me causó correr una
maratón y pensar en esta joven con la que corrí mi primer maratón.
En Bostón, casi deshidratada, por la humedad y el intenso calor,
recité su nombre y le pedí ayuda. Aguanté.
Vino el verano del año pasado, después de perder a mi madre,
tenía que organizar mi vida, con más tiempo y sin la presión de
verla sufrir. Ella descansó y yo también, aunque me quedase la
tristeza de la pérdida.

Elegí la ONG: la Asociación Española Contra el Cáncer de Mama
Metastásico. Creo que están haciendo una labor muy buena para
fomentar investigaciones y buscar tratamientos que den esperanza
a los desamparados por esta cruel enfermedad.
La maratón de Boston me dejó secuelas en el pie izquierdo, un
dolor bastante agudo, por momentos, cuando corría e incluso
cuando caminaba. En verano fui al podólogo, me hice las plantillas
que me recomendó, aunque no sabía, exactamente, que es lo que
me pasaba. Tampoco las plantillas me quitaron el dolor. Me dijo que
podría ser también un edema óseo. A todo esto, se unió una caída
en casa, que me dejó maltrechas las rodillas. Y, al correr con
plantillas, se sumaron las contracturas en el gemelo. Había que
parar. No sabía en ese momento si podría correr las maratones
programadas: Valencia y Madrid.
Decidí ir al traumatólogo. Las pruebas realizadas dieron con el
diagnóstico, tendinitis en el tibial posterior y una tendinosivitis. Me
recomendaron plantillas, rehabilitación y, como siempre los
traumatólogos, dejar de correr.
Hice la rehabilitación y fui a mi fisioterapeuta.
La fisio y yo decidimos dejar las plantillas y hacer ejercicios de pies.
Ya estaba metida en la preparación de Valencia, con
entrenamientos que comenzaban a ser muy exigentes y con dolor
en el pie.
Llegó la DANA del 29 de octubre ¡Terrible¡ No quería pensar en mí,
solo en esa pobre gente y en las pérdidas humanas. A un mes de la
celebración de la maratón de Valencia había muchas dudas de si se
podría correr.
Casi a finales de noviembre, confirmaron que se organizaba el
evento. Yo me puse manos a la obra, para lanzar la campaña de
recogida de fondos para la AECMM (Asociación Española de
Cáncer de Mama Metastásico). Grabé el vídeo, hice el cartel y
grabé la camiseta. Lancé la campaña “Por ti Gema” en la plataforma
Mi Grano de Arena, se iniciaba la colecta que terminaría el 27 de
abril de 2025.
La rehabilitación hizo efecto en el pie, pero no lo suficiente.
Valencia era un caos, sin transportes y pocos taxis, moverse para
recoger el dorsal o ir a cualquier sitio eran colas interminables para
coger un taxi.
La maratón de Valencia fue homenaje a las víctimas, fue muy
emotiva la salida. Ahí estuve, corrí con mucha emoción, en aquel
momento, hice mi mejor marca personal de maratón. Acabe
llorando por Gema y por mi madre. Acabé con los pies muy
doloridos. El pie izquierdo con un dolor insoportable. En aquellos
momentos dudaba que mi pie pudiera mejorar.

A finales de enero comencé la preparación de la maratón de
Madrid, la segunda y última parte del reto.
Los entrenamientos comenzaron, el dolor estaba. Hubo días que
pensé que no podría prepararla. Ya entrado el mes de febrero,
comencé a ponerme fuerte y el dolor, casi, no estaba. Parece que
los ejercicios de pies estaban surtiendo efecto.
Organicé varios eventos y la recaudación subía para la AECMM.
A finales del mes de marzo, en el pico más alto de los
entrenamientos y en el test de 30 kilómetros, se vislumbraba un
estado de forma inmejorable.
Tuve que superar un virus, por la cantidad de días que tuve que
correr con lluvia y llegar a casa empapada. Esa semana no pude
entrenar. Aún así, no afectó a mi estado de forma.
Llegó el día de la maratón de Madrid, muchas dudas, muchos
nervios…ahí estaba otra vez, en mi décima maratón.
Fue un día de temperatura no demasiado alta, comencé a subir la
cuesta hasta Plaza de Castilla, frenando para conservar, siempre
hay que conservar para el final. Corría en casa, como hace nueve
años con Gema, con modificaciones del itinerario.
Me animaron, me acompañaron, me emocioné durante la carrera y
llegué. Lágrimas por Gema, muchas lágrimas…conseguí mi mejor
marca personal, aún no lo sabía. Corrí con mucha emoción, con el
corazón para alcanzar una meta que llevaba tiempo imaginando.

Esta foto es muy especial, es la llegada con Gema, hicimos juntas la primera maratón y llegamos apoyándonos la una a la otra, ella con 28 años y yo con 58
Terminó el reto “Por ti Gema”, aunque en mis carreras siempre
estará Gema conmigo.