Hemos pasado la hora de calor en Madrid y ya se nota en los plátanos. Han empezado a perder corteza. No es que el árbol esté enfermo ni que se esté muriendo. Es lo que hace el plátano de sombra Platanus hispanica cuando el calor aprieta
La utilización de parques urbanos consolidados para albergar eventos multitudinarios supone una práctica cada vez más cuestionada por especialistas en gestión de zonas verdes y arbolado urbano debido a los impactos que genera sobre ecosistemas que requieren décadas para desarrollarse y apenas unos días para sufrir daños significativos
En Madrid el arbolado se trata como mobiliario urbano. Se reubica cuando estorba. Y eso no va de ideología. Va de entender que un árbol de 30 años no se “traslada”, se pierde.
Maite Huecas, jubilada de 67 años, empezó a correr hace solo 12 años y ha quedado en primera posición de su categoría en la Maratón de Madrid con un tiempo extraordinario. Además, ha recaudado fondos para la Asociación Española Cáncer de Mama Metastásico en homenaje a su amiga Gema, recientemente fallecida.
A eso que llaman “maleza” los jilgueros lo llaman despensa. Cardos, cerrajas, diente de león, amapolas y otras hierbas adventicias son la despensa natural de los jilgueros y otras aves granívoras en Madrid. Sus semillas maduran justo cuando los pollos salen del nido y necesitan energía. Sin esos tallos secos en alcorques y solares, los jilgueros tienen que buscarse la vida entre el asfalto. Además …
En muchos barrios de Madrid los árboles no mueren de golpe. Desaparecen con un cartel. Llega la contrata, pone la cinta, y al día siguiente hay un tocón. En el aviso municipal pone “actuación de mejora y renovación de arbolado” o “sustitución por riesgo”. Suena técnico, suena necesario.
El Pliego de Prescripciones Técnicas de Zonas Verdes de Madrid es claro: en la plantación de especies sensibles al sol y al estrés de trasplante, como tilos, castaños de indias, arces , acacias, hayas y otras de corteza fina, se debe colocar tela de arpillera o rafia en el tronco durante los primeros años.
El encalado o pintado de troncos en el arbolado urbano de Madrid es una práctica de origen agrícola, propia de frutales, que carece de justificación en este contexto. Su aplicación puede alterar el pH del suelo, dificultar la absorción de nutrientes y afectar al intercambio gaseoso del árbol, generando estrés fisiológico
Las intervenciones proyectadas en el Parque de las Cruces, definidas como “reformas integrales”, están implicando un incremento significativo de superficies impermeables mediante la sustitución de caminos terrizos por pavimentos de hormigón y asfalto. Este tipo de actuaciones conlleva una alteración directa de las propiedades edáficas, provocando la compactación del suelo, la pérdida de su estructura natural y la disminución de su capacidad funcional.
Lo que debería ser un proyecto de renaturalización se está ejecutando como una obra de urbanización convencional, basada en hormigón, zahorras compactadas y elementos prefabricados. Las imágenes de la obra no dejan lugar a dudas: caminos rígidos, bordillos continuos y materiales propios de calles, no de un parque con vocación forestal.
Un nutrido grupo de gente marchosa hizo el recorrido entre la Puerta del Río de la Casa de Campo y Somontes.
Con ocasión del VI° Día de las Vías Pecuarias y Caminos Públicos se hacía también la XIX Marcha a Somontes, una clásica en el calendario de marchas de la capital.
Los parques urbanos construidos sobre terrenos en pendiente requieren un diseño cuidadoso del sistema de caminos, los materiales de pavimentación y las soluciones de drenaje superficial. Cuando estos elementos no se coordinan adecuadamente, el agua de lluvia puede concentrarse en las sendas peatonales y ciclistas, generando procesos de erosión, pérdida de material del firme y deterioro prematuro de las infraestructuras. Este documento presenta una comparación …
El problema que se ve en el parque Manolito Gafotas en Carabanchel no es algo aislado. De hecho, es un patrón muy repetido en parques recientes de Madrid.
La razón no es solo técnica: tiene que ver con cómo se diseñan y licitan los proyectos de urbanización pública.
Los colectivos ecologistas, que formamos parte de la Plataforma Ecologista Madrileña, confirmamos que las denuncias son útiles para activar la voluntad de unas instituciones que hubieran preferido seguir mirando para otro lado.
Las Piqueñas no son solo un espacio natural. Son también un paisaje histórico, profundamente vinculado a la vida cotidiana del barrio y a la memoria colectiva de Carabanchel. Este entorno ha sido durante décadas un lugar de paseo, descanso y contacto con la naturaleza, y conserva elementos de gran relevancia histórica, como el pinar plantado a comienzos del siglo XX, que ha permanecido como testigo vivo del paso del tiempo.
Qué gran labor haceis
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