La destrucción anunciada de las Lagunas de Ambroz
Las Lagunas de Ambroz van a desaparecer para que una mina siga extrayendo sepiolita hasta 2037.
La Comunidad de Madrid está ultimando la prórroga de la explotación “Tolsadeco” en Vicálvaro-San Blas. El proyecto supone vaciar la Laguna Grande y destruir sus taludes.
Lo que se pierde:
Un humedal que nació solo tras el abandono minero en 2007 y se convirtió en refugio de biodiversidad en pleno sureste de Madrid.
*156 especies de aves: somormujos, fochas, gallinetas, zampullines
*Colonia de cría de avión zapador, especie de “interés especial” en el catálogo regional
*1080 especies de invertebrados, 449 vegetales, 55 de hongos
*El nóctulo mayor, el murciélago más grande de la región
El agua no es un charco cualquiera. Es freática, viene del acuífero subyacente. La Comunidad la llama “acumulación de agua en el hueco minero” para restarle valor.
El contexto:
En 2018 el Pleno de San Blas aprobó por unanimidad protegerlas. No se hizo. Mientras, han seguido los vertidos ilegales, las chabolas y el abandono institucional.
Ecologistas en Acción, FRAVM y el Grupo de Trabajo de Ambroz ya han anunciado alegaciones y no descartan ir a los tribunales. Denuncian que la Declaración de Impacto Ambiental ignora la biodiversidad y el origen del agua.
La Comunidad dice que el proyecto tiene “todos los avales ambientales” y que las lagunas son “un entorno peligroso” por los ahogamientos.
La respuesta vecinal: protegerlas también protege a la gente. vivirediciones.es
Madrid perderá uno de sus pocos humedales urbanos con valor ecológico real. A cambio, sepiolita para arena de gato hasta 2037.
Una vez más, lo que se renaturaliza solo, se destruye con papeles.
Ante la notica de la prórroga de la concesión de la minas de sepiolita a la empresa TOLSA, quiero manifestar los siguiente:
Con la explotación minera, no solamente se destruirán nidos de aves con figuras de protección, como el caso de las más de 200 parejas de avión zapador que crían en sus cantiles. También se acabará con otras muchas especies de aves, anfibios, mamíferos, invertebrados, así como con más de 400 árboles, destruyendo con ello 20 años de trabajo altruista de la naturaleza en nuestro favor.
La Casa de Campo de Ambroz no es terreno baldío: es un oasis de biodiversidad en Madrid. Un inventario científico reciente contabilizó 1.080 especies de invertebrados, 156 de aves, 13 de mamíferos, 449 taxones de flora y decenas de hongos raros, muchos de ellos amenazados o inéditos en la región. Más de 37 especies de aves nidifican aquí, con 239 parejas de avión zapador censadas, y se han detectado especies potencialmente nuevas para la ciencia. Este valor ecológico probado demuestra que destruirlo por intereses especulativos sería una irresponsabilidad ecológica y sanitaria. Madrid necesita espacios así para la salud pública y la resiliencia climática, no más cemento.

Esta decisión de la Comunidad de Madrid prioriza el beneficio económico de una empresa privada frente a:
La protección del medio ambiente y la biodiversidad.
La salud de la población, ya que la explotación se sitúa a escasos metros de viviendas, un centro educativo y zonas deportivas, y tendrá lugar durante un periodo de 10 años, hasta 2037.
El derecho de la ciudadanía a disfrutar de espacios naturales cercanos y de calidad, dejando de lado a las 330.000 personas que viven en su entorno más inmediato.

Por todo ello, exigimos a la Comunidad de Madrid y al Ayuntamiento de Madrid:
La paralización inmediata de los permisos para la explotación minera.
El abandono de los planes de desarrollo urbanístico que amenazan el entorno.
La protección efectiva de las Lagunas de Ambroz y su entorno como un espacio natural, la “Casa de Campo de Ambroz”, unida a través del Corredor Ecológico del Este de Madrid con el Parque Regional del Sureste.
La Casa de Campo de Ambroz y sus lagunas son una parte importante del patrimonio natural de la ciudad de Madrid y un espacio clave para los barrios del este de Madrid y los municipios de Coslada y San Fernando de Henares.

En un contexto de cambio climático con episodios de temperaturas extremas cada vez más frecuentes, esta zona natural contribuye a esponjar la trama urbana, reducir la contaminación atmosférica y el efecto isla de calor.
Su destrucción sería irreversible, y una demostración de que las distintas administraciones con competencias siguen sin estar a la altura a la hora de estructurar ciudades más saludables y sostenibles.
Firma para que estas 700 hectáreas llenas de vida no sean arrasadas por la industria minera y el urbanismo y se protejan mediante la creación de la Casa de Campo de Ambroz y el Corredor Ecológico del Este de Madrid.
